
Agitado y loco como estaba, Spencer trató de tranquilizarse.
Se sentó en una de las blancas esquinas de su habitación y pensó en lo que más le gustaba: Aquella plazuela que en sus días de antaño visitaba siempre. Allí se imaginó como lanzaba migas de pan al suelo y como estas eran devoradas por las palomas; pudo ver como Max , su sobrino se columpiaba eternamente, como los perros jugaban, oyó como las aves cantaban y lo que más le gustaba recordar era cuando veía a Brandi (su amor platónico) leer aquellos libros interminables en la banca del frente.
De pronto, vagamente pudo recordar algo: se acercaban las 5 en punto, la hora de volver a su eterna realidad y ver a Sally, la amable enfermera que le daba su medicina. Y así fue. Justo en ese instante Sally llegó y dijo:
-Hola Spencer ¿Soñando otra vez? Toma aquí tienes a tu enemiga la píldora morada que te aterriza.
Spencer asintió y dejó sus fantasías para despues. Trató de despedirse de Max y de darle un beso a Brandi, en su mente y así fue como volvió. Obedientemente tomó la píldora con abundante agua y luego respondió a Sally:
-Gracias Sally.
Ella dijo adiós con la mano y se marchó. Spencer volvió a quedar solo en esa blanca, fría y horrible habitación en el hospital siquiátrico. Solo y con el recuerdo de haber estado libre alguna vez y de haber estado con Brandi.
Iba a ser la píldora amarilla, pero decidí ser más "original" y ponerle la pildora Morada :)
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