viernes, 25 de diciembre de 2009

Desperte agitada, y tenía mucha rabia. Me duché y bajé al comedor de la posada, habían unos cuantos forasteros y un pequeño árbol de navidad. Desayuné. Inmediatamente fui al centro del pueblo. Mi rabia crecia cada segundo dentro de mi y se me hacía cada vez más incotrolable y si no la lograba controlar no podría concluir mi misión: atrapar al señor que me había vendido esos "Cristales mágicos" de la suerte.
Pasé bajo el puente de aquel pueblo medieval que se había quedado pegado en el pasado y avanzé hacía Bitsvery, el sector más pobre del pueblo y caminé por un pasaje de casas y chozas muy parecidas, casi iguales. Llegué a la casa de Bart Hoffman golpeé y espere a que abrieran la puerta, esperé y esperé, ya casi pareciá una tonta, así que me decidí a entrar para que ese señor me devolviera mi dinero para continuar mi viaje por los pueblos medievales, vestida con mi ropa de turista golpeé la puerta y entré y me llevé una desagradable sorpresa: Bart Hoffman yacía muerto en el piso rodeado de sangre y de los mismos cristales que me había vendido, con una mueca diabólica aparecío un hombrey si mal no recuerdo, este era un ode los forasteros que desayunaba en la posaba en la que me quedaba yo. antes de que pudiera modular y lograr decir algo, este me cayó y me dijo:
-Se lo tenía bien merecido, dijo.
-¿Qué? acaso alguien tiene bien merecido la muerte?. Pregunté. El hombre me miró y estalló en carcajadas. Yo no entendía nada y su risa no era mala era chistosa.
-Ha caido en la broma
-¿Que broma?
-En la que todos los lugareños hacemos a los turistas para ver sus caras y Bart no est{a muerto, el es mi hermano está vivo.
-Y que hay de los cristales?
-Ah! esos cristales. Fue todo planeado para atraerla hasta aquí y hacer la broma...le devolveremos el dinero.
-Esta bien, que bienvenida mas rara.
Me devolvieron el dinero y me devolvi a la posada.

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